El poder de los datos


Soy una convencida. Llevo ya muchos años trabajando en formación on-line  y siempre he repetido lo mismo: cuanto más sepamos de nuestros alumnos, más podremos hacer para conseguir que su experiencia de aprendizaje sea positiva.

Por eso no me extraña en absoluto que las Analíticas de Aprendizaje se estén consolidando como una de las tendencias que revolucionará la forma en que aprendemos. La posibilidad de obtener datos, muchos datos, relacionados con estas experiencias de aprendizaje y, además de obtenerlos, ser capaces de manejarlos e interpretarlos, abre una gran puerta a la personalización de la formación. Y esto es lo revolucionario.

Pero ¿de qué datos estamos hablando?

Creo que hay varias tipologías de datos que pueden obtenerse en diferentes momentos (antes, durante y después del curso). Saber combinar e interpretar las tipologías requerirá de herramientas inteligentes que se irán integrando en los sistemas de gestión de la formación, las herramientas de seguimiento tutorial, nuestros modelos de selección de alumnos…

Personalización del contenido

Eres un profesor o tutor que vas a impartir un curso a un grupo de 50 alumnos en un programa on-line.

¿Qué te interesaría saber de ellos?
¿Cuánto tiempo antes te gustaría disponer de esa información?

Supongo que pensarás en el nivel de tus alumnos respecto a las competencias, habilidades y conocimientos, que entrenaréis durante la formación.

¿Es un grupo homogéneo?
¿Hay subgrupos homogéneos respecto al conocimiento previo en la materia?

Un cuestionario previo de evaluación podría servirte para obtener esa valiosa información. También un estudio de sus portfolios personales o el registro del historial académico de los alumnos. Quizás así podrías diseñar itinerarios personalizados para los subgrupos o incluso para cada alumno, con recomendaciones específicas sobre las carencias que deberían cubrir con el contenido on-line.

Además, imagina que el curso comienza y, en su trascurso, no todos los alumnos se enfrentan al contenido de igual manera:
  • Algunos encuentran dificultades para entender determinados conceptos
  • Otros se “atascan” en un recurso concreto
  • Un grupo de alumnos prefiere las explicaciones en vídeo, otro necesita leer el contenido teórico en pantalla, otro prefieren escuchar podcasts
  • Muchos consideran aburridos algunos recursos y deciden “saltarse esa parte”…


¿Te gustaría saber que está ocurriendo eso?

Si tienes interés en que tus alumnos aprendan, responderás a esto con un SÍ absoluto pero posiblemente pienses que con 50 alumnos es muy difícil llegar a ese nivel de detalle.

El futuro…

Lo interesante y especialmente estimulante es que se está investigando y trabajando para que esta información pueda ser “interpretada” y se consiga no sólo presentar al alumno el contenido que necesita (personalización), sino también modificar el itinerario en función de su comportamiento durante el curso (adaptación).

Los repositorios de recursos clasificados inteligentemente, que permitirán generar y adaptar cursos a medida del alumno, ¿pueden ser una realidad? La automatización en la entrega y la simplicidad de los procedimientos asociados son claves para conseguirlo. Pero no será suficiente sin ese esfuerzo de clasificación y etiquetado para el que hace falta, además, mucho criterio.

De esto hablábamos ya hace muchos años y siempre pienso en ello con cierto escepticismo. Hay en marcha algunas experiencias como, por ejemplo, el Proyecto Genoma del que podéis obtener información en este artículo publicado en mi Scoop.it



Personalización de la metodología

Pero volvamos a tu curso on-line… No todo es el contenido formal.

Sabes que, al fin y al cabo, un alumno motivado y con interés por aprender puede encontrar su camino con los materiales formativos que has preparado o puedes preparar.

Pero ¿qué pasa con los alumnos que tienen dificultades?

El autoestudio puede no ser suficiente. Los alumnos necesitan más:

  • Interactuar contigo y con sus compañeros para afianzar y entender conceptos
  • Trabajar individualmente y en grupo aprendiendo cómo aplicar lo aprendido en entornos cercanos al mundo real
  • Aportar su conocimiento y experiencia, es decir, participar de la experiencia de aprendizaje suya y de los otros
  •  Evaluar su progreso en el aprendizaje mediante un modelo de evidencias de sus logros

Estos cuatro puntos pueden ser “la diferencia” para propiciar la motivación y el compromiso de los alumnos.

Podemos disponer de herramientas y tecnología para trabajar cada uno de ellos:

  •  herramientas colaborativas (foros, blog, chat, wiki),
  • sistemas de evaluación convencionales,
  • modelos de evaluación del logro mediante “gamificación”,
  • actividades de prácticas, casos, proyectos
  • sistemas para entrega de contenidos, evaluación entre pares…
  • herramientas tutoriales para realizar acciones de seguimiento y animación segmentando los alumnos en función de diferentes parámetros


¿Crees que necesitarías conocer algo sobre tus alumnos para “adaptar” la metodología?
¿Qué datos serían valiosos y en qué momento?

Otra vez te sería muy útil conocer algunas cosas antes de empezar la formación:
  •  sus expectativas y motivación iniciales
  • su familiaridad con la tecnología y nivel de “alfabetización digital”
  • su experiencia previa en otras acciones formativas on-line
  • su perfil como alumno “digital” (observador, colaborador, creador de contenido…)

Disponer de indicadores que nos permitan conocer de antemano cómo es la “audiencia” de nuestros cursos on-line, nos puede ayudar a “personalizar” también la metodología, intentando adaptarla a sus necesidades.

Y, durante el curso, si tenemos herramientas adecuadas, podemos identificar:


  • qué alumnos no están participando,
  • cuáles son los más participativos,
  • qué actividades propuestas tienen mayor o menor aceptación,
  • cuándo es necesaria una acción de motivación para volver a enganchar al grupo,
  •  qué parte de la materia genera dudas
  • cuáles son esas consultas y qué respuesta he dado a ellas,
  • a qué hora estudian los alumnos,
  • cuánto duran sus sesiones,
  • cómo responden a una acción por parte del tutor

Y mucho más…

El futuro…

Yo he tenido experiencia como formadora on-line y nada me daba más confianza que disponer de información sobre los alumnos. Cuando el programa iba bien pero, sobre todo,  cuando había dificultades. Porque era lo único que permitía abordarlas. No me refiero únicamente a los datos de seguimiento que me proporcionaba la plataforma.

Me refiero a todos estos “otros datos” que no siempre eran fáciles de obtener porque no estaban “integrados” en una única solución tecnológica.

Cada vez dispondremos de mejores soluciones y, a medida que vamos integrando herramientas o “extendiendo” las metodologías, iremos buscando la manera de aprovechar esos datos y esa información antes, durante y después de los cursos.

Pero, además, otra vez algo estimulante está ocurriendo. Se están aplicando modelos de minería de datos para analizar experiencias de aprendizaje y hay muchos grandes proyectos de investigación asociados a imparticiones masivas de cursos, los famosos MOOCs, que nos ayudarán a mejorar y optimizar los programas formativos y los modelos de impartición.

Os adjunto referencias que he ido recopilando este año sobre este tema, desde distintos enfoques, todos interesantes. Están en esta página de mi Scoop.it con mis comentarios:


Y una aproximación a lo que podría ser un modelo de registro y explotación de los datos en un programa e-learning.



Todos tenemos un Entorno Personal de Aprendizaje

Sí, es verdad. Pero hasta hace muy poco yo no había pintado el mío.

Mientras lo hacía, me he dado cuenta que es un entorno joven, que he generado en poco tiempo haciendo una gran reforma en el anterior, incorporando nuevas herramientas e interaccionando con muchas más personas.

En realidad es muy sencillo y responde a algunas acciones muy concretas:

Buscar, encontrar...


He conseguido sistematizar y organizar mis fuentes de información, aunque sigo dejando abierta una puerta al descubrimiento y la serendipia.









Tengo en Google Reader una lista de blogs que reviso diariamente.

Participo en eventos, grupos y comunidades virtuales con distinta intensidad pero siempre con interés por estar al día.                                                                                                               


Me asomo todas las tardes a mi TimeLine de Twitter, confiando en el criterio de muchas personas ya muy cercanas.

Reviso en mi iPad contenidos agregados en formato revista sobre los temas que me interesan. Mucho más sensato que leer el periódico en estos tiempos.


Clasificar, aportar, crear

La información que identifico como útil la clasifico en mi Scoop.it: www.scoop.it/t/aprendizaje

Incluirla supone comentarla brevemente y etiquetarla con metadatos que voy incorporando intuitivamente. Esa misma intuición la uso para recuperar artículos cuando lo necesito. He publicado más de 900 enlaces (a 27 de junio de 2012) y muy pocas veces me ha costado encontrar alguno más de unos segundos.

Utilizo mi blog para escribir artículos, menos de los que quisiera y siempre con la esperanza de encontrar tiempo para hacerlo más a menudo.

Genero también mucha documentación para mi entorno de trabajo.


Compartir


Finalmente utilizo diferentes vías para compartir:


La principal la combinación Scoop.it / Twitter (los artículos que incluyo en la herramienta de curación los comparto en la red social). Esto me ha permitido dejar de ser una “oyente” y conversar. 

Tengo presencia en otras redes sociales y comunidades (Pinterest, Linkedin, Quora, Internet en el aula…) con diferente rol en cada una de ellas.

Utilizo herramientas como Dropbox, Slideshare, Google Apps para intercambiar documentos y trabajos…




PLE . Entorno Personal de Aprendizaje

Y ya está. Es así de sencillo. Este es mi PLE. Creo que ha multiplicado exponencialmente mi aprendizaje y mi productividad. 

Le dedico tiempo, pero me ha proporcionado muchas satisfacciones por dos razones:
  • La primera, que es efectivo: Ahora sé mucho más que antes. 
  • La segunda, todo lo relacionado con aprender de la interacción con otros y el concepto de colaborar y compartir como un valor.

Las herramientas no son lo más importante, podría utilizar otras. Pero sí es importante tener un método. Aunque es, desde luego, un método personal.

Y para terminar voy aquí a incluir un vídeo de una chica, Megan Douglas, que cuenta su experiencia en Twitter. Ella también encontró una manera de aprender y crecer.  Lo incluí en mi Scoop.it el 6 de Febrero de 2012. Lo publicó en su blog @oliverquinlan en un artículo inspirador que recomiendo (http://www.oliverquinlan.com/blog/2012/02/05/innovative-learning-the-story-doesnt-start-with-you/).

El vídeo de @megandouglas:






"Flipped Classroom": un modelo de "blended learning"

Últimamente sigo muy de cerca los cambios que empiezan a cristalizar en el entorno educativo impulsados por muchos y muy buenos docentes, preocupados por enseñar mejor y aprovechar la tecnología como un recurso más para conseguirlo. Además, soy madre de dos hijos adolescentes y he vivido con ellos la integración de nuevas técnicas y herramientas en el trabajo que hacen diariamente en clase y en casa. Por eso he leído con mucho interés varios artículos sobre el modelo ”Flipped Classroom”.

Se trata de “dar la vuelta” al modelo tradicional de enseñanza.

En el modelo “de toda la vida” y, simplificando, los alumnos escuchan en clase las explicaciones del profesor y se llevan en la mochila las tareas o deberes para practicar, hacer ejercicios o reforzar lo aprendido. Se les exige un alto nivel de motivación porque deben enfrentarse a estas tareas en solitario y, al principio, todavía no han entendido bien la materia  o no conocen los mejores procedimientos para conseguir resultados.

Poner “la clase boca abajo” propone, simplificando también, que el alumno en su casa escuche, vea o siga on-line la explicación del profesor -a través de un vídeo o un contenido on-line- y en el aula, junto con su profesor y sus compañeros, pueda dedicar el tiempo lectivo a resolver sus dudas, practicar y trabajar en grupo.

El “Flipped Classroom” nos es muy familiar a los que hemos trabajado en formación para profesionales. En realidad se trata de un modelo de blended learning o metodología mixta (presencial y on-line). El b-learning  lo estamos implantando en las organizaciones desde hace ya bastantes años:

Por ejemplo, en proyectos para la formación en habilidades personales (negociación, trabajo en equipo, comunicación…).  La propuesta es trabajar individualmente los contenidos teóricos con un módulo de formación on-line con soporte tutorial para resolución de dudas en un entorno virtual de aprendizaje.  El módulo on-line puede ser sustituido por un conjunto de recursos de aprendizaje en forma de vídeos, enlaces a artículos, blogs, etc. Una vez superado este periodo, se programa una o varias sesiones presenciales donde el profesor recapitula brevemente lo aprendido por todos y dinamiza su aplicación práctica.

La ventaja del modelo es que el tiempo en el aula se optimiza y las sesiones son mucho más dinámicas. Además, todos los alumnos llegan con el mismo nivel de conocimiento gracias al módulo on-line que sirve para homogeneizar al grupo.

En otros modelos blended los alumnos trabajan en los periodos on-line colaborativamente en un proyecto concreto y las sesiones presenciales sirven para el lanzamiento,  la puesta en común y la recopilación de conclusiones.  Este modelo es también trasladable al ámbito educativo formal.

El modelo “Flipped” en el aula es en realidad “mezclar” metodologías y utilizar aquellas que mejor se adapten al contenido que se imparte y a los objetivos de aprendizaje que se persiguen.

Entiendo que la dificultad mayor de aplicación del modelo es que no todos los niños disponen en casa de acceso a la tecnología necesaria y, como también he leído, el modelo puede convertirse en otro elemento más para aumentar la desigualdad educativa ya que, al final, sólo algunos tendrán posibilidad de acceder a él.

Enlaces sobre Flipped Classroom recopilados y comentados en mi scoop.it:

“Cómo deben convivir la formación presencial y el e-learning”

La clásica disyuntiva entre la formación presencial y el e-learning ha dejado ya de tener sentido. En lugar de “presencia” y “on-line” hablamos cada vez más de metodologías síncronas y asíncronas y de la idoneidad de unas u otras en función de los objetivos de aprendizaje concretos que queremos cubrir.

La evolución de Internet en los últimos años, ha permitido el desarrollo de nuevas metodologías de impartición enfocadas a “otros aprendizajes” diferentes a la experiencia de “aprender estudiando” que ofrecía un curso a distancia tradicional.

El modelo de e-learning 1.0, soportado en plataformas de teleformación LMS, permite el seguimiento y evaluación del aprendizaje e introduce la posibilidad de interacción entre alumnos y de éstos con el equipo docente.

El siguiente modelo, con la explosión 2.0, abre nuevas vías y experiencias de formación. Ahora podemos realmente “aprender con otros”, colaborando e interactuando en comunidades virtuales, trabajar en equipo, debatir y compartir conocimientos y experiencias, reproduciendo dinámicas mucho más ambiciosas, en cuanto a objetivos, que los que podemos acometer en un curso únicamente presencial.

El hecho de estar permanentemente conectados a través de diferentes dispositivos está propiciando el “aprender descubriendo”, estableciendo conexiones entre nodos de información generada o valorada en comunidades de expertos, o entre personas que compartimos los mismos intereses.

Las simulaciones, como paradigma del “aprender haciendo” o “aprender actuando”, permiten reproducir situaciones reales en entornos controlados. Los “serious games” y la realidad aumentada adquirirán un protagonismo clave en la formación de generaciones familiarizadas con el videojuego y las consolas.

También es ya una realidad la posibilidad de “aprender participando” e incluso “aprender enseñando”, publicando y aportando nuestro propio conocimiento y valorando el conocimiento y las aportaciones de otros.

El ámbito del e-learning se ha extendido y seguirá haciéndolo a medida que evoluciona la red. Los modelos mixtos o semi-presenciales no son suficientes para abarcar todos estos aspectos.

Tenemos la tecnología cada vez más “interiorizada” en nuestras rutinas y esto pone el foco en lo verdaderamente importante: los programas formativos deben responder a nuestra necesidad de conocer, de aplicar y de trasferir lo aprendido. Las diferentes estrategias de enseñanza-aprendizaje (estudiar, colaborar, descubrir, hacer, participar, enseñar…) y las metodologías que empleemos (autoestudio on-line, trabajo colaborativo, taller de práctica…), deberán ser las adecuadas para cada necesidad. La sincronía -con sesiones presenciales o virtuales- será parte de una metodología más, integrada en un modelo enfocado al desarrollo y la formación a lo largo de la vida; que incluya lo formal y lo informal y que consiga que cada experiencia de aprendizaje sea motivadora y eficaz.

Enlaces:
Artículo de Dolors Reig en El caparazón: Horizon report 2011 (resumen español): Tecnología, tendencias en conocimiento durante los próximos años.
http://www.dreig.eu/caparazon/2011/02/10/horizon-report-2011-resumen-espanol-tecnologia-tendencias-en-conocimiento-durante-los-proximos-anos/
Reflexiones sobre aprendizaje invisible (vídeo): Cristóbal Cobo: ¿Cómo aprender a pesar de la escuela?
http://www.youtube.com/watch?v=9E_BH00dkJk
Taller sobre PLEs (Entornos personales de aprendizaje) de David Alvárez:
http://tallerple.wordpress.com/1-ple/
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Nota: Artículo publicado en http://www.eliosenred.com/ (15/2/2011)

El e-learning. Prefijos y sufijos.

Cuando hablamos de e-learning, siempre acompañamos el término de algún elemento calificador.  Nuestras conversaciones, artículos, post, tweets… se convierten en un galimatías y no siempre está claro el matiz que estos elementos introducen.


Yo los clasifico en prefijos y sufijos.
Empecemos por los segundos. Se trata de seguir la corriente que habla de las diferentes versiones de la Web. Así, es frecuente hablar ahora de e-learning 2.0 e incluso de e-learning 3.0.
Cuando nos referimos al primero, el 2.0, siempre hablamos de colaboración como estrategia de aprendizaje. Y, enseguida, nombramos herramientas como blogs, wikis, integración de twitter, herramientas síncronas, etc.
En el e-learning 1.0, si llamamos así al anterior al boom actual, también manejábamos el concepto de “grupo de alumnos” y la “estrategia de colaboración” con herramientas como el chat o el foro.
Desde mi punto de vista, las herramientas no son la clave, sino el medio. Y creo que la evolución del 1.0 al 2.0 debe ir ligado al aprendizaje. Los alumnos actuales están más familiarizados con las herramientas colaborativas, pero eso no garantiza la participación y su uso. Es igual de desolador un foro sin intervenciones, que un blog en el que nadie comenta nada.
Por tanto, refirámonos al e-learning 1.0 como aquel en el que el “foco” del aprendizaje es el trabajo individual y el nivel de interacción / colaboración es bajo. En cambio, hablemos del 2.0 cuando la estrategia de colaboración y el trabajo en equipo de los participantes cobren protagonismo. En ese caso, está claro que ahora tenemos buenos hábitos y herramientas apropiadas para ello.
¿Y qué decir del e-learning 3.0? Aquí ya no hay tanta unanimidad en cuanto a su definición. Si volvemos a la evolución de la Web, el e-learning 3.0 estaría relacionado con la Web Semántica. Una Web de los datos en la que la información y el tratamiento de estos se relacione con su contenido y significado. Esto tiene mucho que ver con el aprendizaje. Pero mientras se construye esta nueva Web, se habla de e-learning 3.0 como una “suma de”: más colaboración o más canales y herramientas (por ejemplo, tecnología móvil)…
La naturaleza del contenido y el perfil de los participantes son claves a la hora de seleccionar el modelo de e-learning más apropiado para un programa de formación determinado. Siempre utilizo el ejemplo de que un programa formativo e-learning para aprender Excel requiere de una metodología cuya estrategia principal sea “aprender haciendo”, es decir,  practicando en un entorno “amable” con la herramienta. Un enfoque colaborativo puro parece que no sería apropiado. Y no es lo mismo dirigir un programa formativo a nativos digitales, que a personas poco familiarizadas con la tecnología; o a un grupo de personas con un nivel bajo de conocimiento en un tema, que a un grupo de expertos…
En resumen, la clave del éxito en el e-learning debe estar en la metodología.
En cuanto a los prefijos, la variedad es inmensa: la “e” de electrónico está siendo sustituida por multitud de términos que matizan y completan el sentido del “learning”.
Desde hace ya muchos años, hablamos de b-learning o blended learning cuando se “mezclan” metodologías (lo presencial y lo on-line o lo síncrono y lo asíncrono).
El m-learning o mobile learning introduce el uso de la tecnología móvil en el aprendizaje. Es un término utilizado también desde hace tiempo, pero de plena actualidad con el avance indiscutible que estas tecnologías están teniendo. No sólo porque las herramientas son cada vez más apropiadas para impartir, gestionar y hacer seguimiento de la formación, sino también por la generalización de su uso por la comunidad.
Otro prefijo que también está “triunfando” es u-learning o universal learning  cuando nos referimos a que utilizamos multitud de plataformas y herramientas que propician la ubicuidad del aprendizaje.
Y cuando nos referimos a la colaboración, a estrategias de construcción del conocimiento entre iguales, hablamos de we-learning.
Habrá nuevos prefijos y sufijos. Esto es bueno. Significa que evolucionamos y lo importante es que redunde en una mayor personalización y calidad de la formación que impartimos.

Serendipia y aprendizaje por descubrimiento

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Hoy he leído la leyenda persa de “Los tres príncipes de Serendip” que fue el origen del término Serendipity o Serendipia en castellano. El término se aplica a aquellos descubrimientos que ocurren por casualidad: desde el principio de Arquímedes (¡Eureka!) a la Penicilina de Fleming, los post-it de 3M o las numerosísimas predicciones de Julio Verne…

Pero el cuento sobre los príncipes sabios de Ceilán tiene mucha miga. Porque cuenta como los tres hermanos se metieron en un buen lío por su brillante capacidad de descubrir o adivinar a través de la observación. Como casi nadie aplica esta capacidad, sólo la suerte les libró de la condena a muerte.

Arquímedes, Pasteur, Julio Verne o el ingeniero de 3M, sabían extraer conclusiones de lo que el azar cruzaba en sus caminos y lo aplicaban a su trabajo.

La serendipia es un término muy relacionado con el aprendizaje (observar, analizar, deducir y aventurar hipótesis…) y muy utilizado por los gurus actuales del e-Learning -Teemu Arina, Jay Cross - cuando hablan de aprendizaje informal y aprendizaje invisible.

En la red está todo el conocimiento como una inmensa biblioteca y lo mejor que tiene es que, a pesar de ser inmensa, permite encontrar el conocimiento que buscamos.

He escrito esta frase y he buscado en Internet el cuento de Borges “La biblioteca de Babel” (¿casualidad?). También he encontrado algunos artículos y blogs donde se habla de que este cuento predice Internet. Incluso hay publicado un libro llamado Borges 2.0 que relaciona el concepto 2.0 con los textos de este autor. En el universo-biblioteca de Borges estaba el conocimiento perdido entre el caos de libros resultado de combinaciones ininteligibles. ¿Es así Internet? Yo creo que no. La propia red se reinventa para mejorar el acceso más rápido al mejor conocimiento; se enriquece con las valoraciones y aportaciones de otros…

Las personas que cultiven la curiosidad, la observación, la proactividad en la búsqueda del conocimiento, serán las que más aprendan y las que mejor enseñen. La serendipia se convertirá en una metodología de enseñanza-aprendizaje imprescindible. Quizás lo sea ya…
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Si quieres leer la leyenda de los príncipes de Serendip pincha aquí (blog de Eugenio García González: Los cuentos que yo cuento).
Si quieres leer "La biblioteca de Babel" de Jorge Luis Borges pincha aquí (blog de Jorge Kagiagian: Reflejos de un alma perturbada).

Reflexión sobre el placer de aprender...

¿Qué significa para ti "encontrar placer en aprender"?


Sé que no es fácil responder a esta pregunta aunque aparentemente resulta sencillo.

Lo que yo entiendo por "placer de aprender" tiene que ver con disfrutar de la experiencia del aprendizaje. Esto es: vivir el aprendizaje como una experiencia estimulante. Es saborear el proceso. No basta con sentirse bien por haber alcanzado, al final, unos objetivos y constatar, tras una evaluación, que has llegado a la meta. Esto también es agradable pero, para llegar ahí, no es necesario que el camino sea placentero. Puede ser muy doloroso o, como poco, aburrido y un tanto frustrante.

Voy a enumerar lo que para mi es necesario para hablar de "placer de aprender":

1. La motivación. Sin calificativos. Basta con eso o, incluso más fácil, el interés. Para disfrutar aprendiendo te tiene que interesar hacerlo. Y cuando digo interés me refiero a su acepción cercana a la curiosidad (la inclinación del ánimo hacia algo, como indica la definición del diccionario de la Real Academia).

2. La autonomía. Me gusta tener independencia para dirigir mis pasos. Sentir que "investigo" y construyo mi propio camino. No necesito "control". Entiendo que puede ser necesario y soy comprensiva si el control se traduce en apoyo más eficaz.

3. La personalización. Cuando en entornos de aprendizaje se habla de personalización se entiende como una suerte de "automatismo" que permite, por ejemplo, customizar un contenido evitándote lo que ya dominas. Para mi la personalización es algo más. Tiene que ver conmigo y es un acto voluntario que me pertenece. El sistema y el método me permiten adaptar el contenido o los recursos disponibles a lo que más me gusta hacer.

4. La conexión. Entendida como se entiende el "conectivismo". Aprender en una comunidad y aprender de la interacción con otros. Y ser también "profesor" porque algunas de mis participaciones son relevantes para otros. Además, me gusta la idea de que la red se asemeja a nuestro sistema nervioso y que nuestros pasos en Internet reproducen cómo nuestras neuronas van estableciendo conexiones.

5. La práctica. Encontrar desde el principio el sentido a lo que aprendo porque me servirá para tomar una decisión, resolver un problema o mejorar un procedimiento. Las simulaciones acercan más a la realidad que una exposición teórica. Esto lo cuenta muy bien Stephen Downes: Un texto, una lección, son algo abstracto y virtual. Una historia, es una expresión de la realidad. Una simulación, hacer o experimentar, es un acercamiento a lo real.

6. Lo personal. Mi realidad es una mezcla de intereses profesionales y personales. A estos últimos no renuncio en el proceso. A veces me desvían un poco del camino más directo, pero a medio y largo plazo me sirven para afianzar los conocimientos.

Estos son los 6 pilares que debería tener mi aprendizaje para disfrutar de él con placer.



¿Lo construimos?