Aprendizaje y Trabajo



“El aprendizaje es trabajo y el trabajo es aprendizaje” 
Harold Jarche

La formación en el trabajo ha comenzado a experimentar un profundo cambio. Muchas personas, desde diferentes lugares del mundo, están trabajando ya en ello, debatiendo, creando modelos y marcos de actuación, enseñando y participando de esa transformación.

Me voy a detener en dos  antecedentes interesantes que tienen una total vigencia en la actualidad, quizás más a medida que han evolucionado, hemos evolucionado, las personas, el trabajo, y la tecnología.


El modelo 70:20:10 (M. McCall, M.M. Lombardo, R.W. Eichinger)

Enunciado desde el Centro de Liderazgo Creativo concluye que el 70% de lo que aprendemos en el trabajo lo hacemos enfrentándonos a los problemas (aprendizaje experiencial), un 20% a partir del feedback y las interacciones con las personas (aprendizaje social) y un 10% se aprende con formación y lecturas (aprendizaje estructurado).

No sé hasta qué punto es “científico” el reparto en los porcentajes. Supongo que dependerá en buena medida del tipo de trabajo, de las características del puesto, pero este modelo sirve para reflexionar sobre cómo muchos departamentos de formación y desarrollo de las empresas están focalizando su esfuerzo de manera incorrecta. Se centran, salvo excepciones, en la gestión de la formación estructurada, en cualquier modalidad, y descuidan los aspectos del aprendizaje organizacional más relevantes: la experiencia, la interacción y la colaboración.

Charles Jennings lidera el 70:20:10Forum que desarrolla este modelo. Os animo a seguir su trabajo y sus publicaciones en la red.


 La regla del 80:20 de Jay Cross.

Esta regla, enunciada y explicada por Jay Cross dice que en el trabajo el 80% del aprendizaje es informal (autodirigido por al aprendiz, basado en la interacción con otros, permanente)  y el 20% formal (a través de cursos estructurados). Sus textos desarrollando estos conceptos (aprendizaje social, conexiones y redes de aprendizaje, meta-aprendizaje, aprendizaje autodirigido...) son cada vez más actuales. Puedes leer un resumen aquí.

Él también se pregunta por qué la mayoría de las empresas invierten la mayor parte de sus presupuestos en la capacitación formal de sus empleados, cuando ellos están aprendiendo en realidad de otra manera.


El cambio que comentaba es parte de ese enfoque: tengamos en cuenta cómo aprendemos y cuáles son nuestras necesidades, para hacer de una manera más eficaz nuestro trabajo. Utilicemos la tecnología para optimizar este proceso.

La separación entre lo estructurado y lo no estructurado, es una brecha que en su momento dividió conceptos como eLearning y Gestión del Conocimiento. Simplificando, el eLearning era otra manera de ofrecer capacitación formal (otra “modalidad”) y la gestión del conocimiento era la forma de convertir el conocimiento tácito en explícito y facilitar las vías informales de aprendizaje.  Esta frontera se está difuminando hoy en día.

El eLearning es, de manera general, una alternativa al aprendizaje estructurado tradicional o presencial. Se trata de “romper las barreras espacio temporales”, reducir los costes, mejorar o facilitar la gestión… Es otra “modalidad” de formación, pero el aprendizaje se produce en un intervalo temporal, en un espacio virtual, con unos materiales o recursos… Se intenta reproducir lo que ocurre en una clase real pero ¿por qué no mejorarlo? Revisemos cómo:

La clave está en dirigirnos al 100% del modelo 70:20:10. Esto significa pensar en el aprendizaje como algo ligado al trabajo, que ocurre cada día y que nos ayuda a resolver los problemas diarios. Pero lo más relevante es dejar las riendas de ese aprendizaje a las personas.


  • Primero: el aprendizaje personal. Harold Jarche escribe sobre la Gestión del Conocimiento Personal (PKM) y cómo debemos desarrollar la capacidad para buscar, filtrar y gestionar aquello que es valioso para nuestro trabajo. Esto implica desarrollar algunas habilidades y competencias que permitirán a las personas construir su entorno personal de aprendizaje, de manera proactiva. Enfrentarse a una tarea y tener dificultades, implica desarrollar un sistema para identificar las mejores soluciones -en la organización o en el exterior- y aplicarlas con criterio.

  • Segundo: ser conscientes de que somos nodos de conocimiento. Esto significa que cada uno de nosotros podemos compartir lo que aprendemos con los demás “nodos” y así, nuestro aprendizaje ligado a la experiencia, puede ayudar a tomar decisiones a otros. Ser parte de una red de conocimiento supone también asumir que debemos narrar nuestro trabajo, documentar las buenas prácticas, explicar “los atajos”…  Interiorizar esa manera de trabajar debe ser “rentable” para el que lo hace y para la organización, que se convertirá en impulsora y  sponsor.

  • Tercero: concebir el trabajo dentro de una comunidad de aprendizaje. Jane Hart  escribe sobre “la red social corporativa” donde se producen las interacciones y conexiones necesarias para aprender de otros y con otros, para preguntar, debatir, colaborar…

  • Cuarto: el modelo “estructurado” deber ser coherente con este enfoque más amplio. Se diseñará un aprendizaje formal como el que defiende Clark Quinn, orientado a la práctica y a resolver los problemas del trabajo, basado también en la interacción y la colaboración.  Un eLearning con recursos, actividades, evidencias de aprendizaje… que se integran en la red de conocimiento de la organización. Os aconsejo revisar los principios del “Serious eLearning Manifesto” aquí.


La buena noticia es que la tecnología proporciona ahora herramientas sencillas para realizar esto. Los trabajadores podemos convertirnos en “curadores” del conocimiento corporativo sin tener que aprender a utilizar costosos y complejos entornos; podemos construir conocimiento a partir de nuestra experiencia de aprendizaje personal, utilizando un teléfono móvil; podemos conectar e interactuar con personas dispuestas a compartir lo que saben, con un clic de ratón…

El cambio lo tendremos que dirigir nosotros mismos y deberemos encontrar el soporte de toda la organización, empezando por los departamentos de Recursos Humanos.  Un cambio de cultura, un gran cambio, que empieza a producirse.  

                                                                     
Referencias para leer, escuchar y hablar:

Charles Jennings @charlesjennings
Harold Jarche @hjarche
Jane Jart  @C4LPT
Clark Quinn @quinnovator
Learnets 

Este artículo fue escrito para el Magazine INED21 y allí publicado el 10 de julio de 2014

Mi Red Personal de Aprendizaje


Mi cuenta de Twitter es una potente herramienta de Aprendizaje Personal. Muchas personas se sorprenden cuando les cuento esto, incluso siendo usuarios. Entonces les pregunto:


Algunas respuestas a esta pregunta:

"Para seguir a famosos que admiro, conocer lo que hacen, ver las fotos que toman de los sitios a los que van y con las personas que están, leer sus comentarios relacionados con su trabajo"

"Me gusta leer las opiniones de otros viendo los programas de televisión"

"Para informarme. Twitter es un medio de comunicación mucho más rápido que cualquier otro. Los que comunican están viviendo lo que ocurre. Es instantáneo"



Gracias a Twitter yo...
  • Tengo información actualizada sobre los expertos más reconocidos a nivel mundial de los temas que me interesan. Sé a qué eventos están asistiendo, qué trabajos están desarrollando, qué conversaciones mantienen con sus colegas. 
  • Puedo leer la retransmisión virtual de ponencias en congresos a los que nunca iré. Veo las fotos de la pantalla donde el ponente proyecta sus transparencias. En tiempo real.
  • Descubro enlaces interesantes sobre temáticas concretas, leo comentarios y opiniones...



Otras personas me descubren diferentes formas de utilizar el Twitter:

"Me gusta hablar con mis amigos o con otras personas que sigo y me siguen. Me divierte comentar y expresar mi opinión sobre lo que dicen o hacen. Es rápido y directo"

"Participo en conversaciones o chats relacionados con mis aficiones"


En Twitter yo también hablo:
  • Participo en conversaciones o chats sobre los temas que me interesan.
  • Expreso mi opinión sobre contenido relevante, lo recomiendo a personas que quizás confían en mi criterio.
  • Entablo conversaciones y relación con personas a las que admiro y aprecio sin conocerlas personalmente, me aconsejan y responden a mis dudas.




Y, por último, los twitteros más expertos me dicen:

"Escribo sobre temas que sé que interesan a los que me siguen y lo comparto con ellos en mi cuenta"

"Me encanta twittear mis fotos, los vídeos y las imágenes que genero"


  • Comparto en mi cuenta de Twitter los artículos que escribo, las transparencias que preparo, los enlaces a artículos que colecciono y comento (www.scoop.it/t/aprendizaje). Hacerlo es parte del proceso de aprendizaje, te conviertes en un nodo de la red y tus aportaciones multiplican lo que recibes a cambio. 





Hago lo que hace todo el mundo en Twitter.


Poniendo el foco en tu interés, el Aprendizaje está asegurado.



Una máquina que no para nunca...

Esta es la clave de tu Aprendizaje: engrasar esa máquina para que funcione sola, sin esfuerzo, impulsada  por la fuerza increíble de tu curiosidad.

Cuando enseñamos esto a alguien -no importa que sean nativos digitales o no, niños o adultos- nos centramos a veces mucho en las herramientas y poco en otros aspectos fundamentales como el pensamiento crítico, la capacidad casi intuitiva para seleccionar el contenido relevante, las personas interesantes que lo aportan, los hechos relacionados...

EL PRINCIPIO DE ALGO EMOCIONANTE: BUSCAR.

Buscar es un verbo de acción. Pero ¿qué desencadena la búsqueda? Una investigación, una tarea escolar, un problema concreto en el trabajo… y también la curiosidad. Necesidad e interés.

Entonces acudes en tu navegador a Google  y escribes unos términos de búsqueda que hacen  que millones de resultados se ordenen de una manera determinada. Y el “oráculo Google” decide que los primeros en la página son los más relevantes para ti, para lo que “le has preguntado”.

Todo el mundo sabe buscar en Google. Pero me he encontrado con muchas personas que siguen diciendo “no encuentro nada en Internet”. En realidad lo que quieren decir es que lo que el oráculo les ofrece no es exactamente lo que necesitaban.

En clase…

Para que la máquina empiece a funcionar los alumnos deben practicar la competencia BUSCAR. Unos sencillos rudimentos sobre el buscador más universal son fundamentales para mejorar el rendimiento y la calidad de la búsqueda. He impartido clases a adultos que no conocían el increíble valor de las comillas, las fechas, los colores, la posibilidad de encontrar una imagen concreta, de saber si puede utilizarse o no libremente… Y  ni siquiera hay que utilizar operadores complicados.

Y poco a poco podremos ampliar la búsqueda a otras fuentes: wikis, foros, vídeos, contenido curado por otros, redes sociales, comunidades de aprendizaje, tu propio sistema de gestión de la información… Esto se consigue con la práctica, cuando la maquinaria se va engrasando.

Enseñar a buscar puede ser muy divertido. Es convertir a tus alumnos en investigadores, en participantes en un juego de pistas, en concursantes de “El tiempo es oro”.

Os dejo un ejemplo de un formato que he utilizado alguna vez con adultos, después de enseñarles esos rudimentos que comentaba antes. 


SELECCIONAR LO QUE ME INTERESA: ME CONVIERTO EN UN FILTRO

Este es el siguiente paso. ¿Cómo sé que lo que he encontrado es lo mejor? O, antes incluso, ¿cómo sé que es verdad?, ¿cómo sé que no es un plagio?

Esto también se enseña. Debemos entrenar a nuestros alumnos para que identifiquen la información relevante: lo que distinguirá el trabajo que están realizando en clase, lo que les ayudará a resolver un problema, les servirá para continuar su investigación… Cuando interiorizas esto, te conviertes en alguien “con criterio” y lo haces de manera intuitiva, casi sin esfuerzo.

Pero no es sólo “el qué” sino también “quién”. Identificar a expertos sobre una materia es otra manera de validar y filtrar la información.

Comprender qué indicadores son los que “validan” a un contenido o a un experto, es trabajar el pensamiento crítico. No hace falta más herramienta que tu cerebro.

En clase:

Una dinámica interesante para realizar en clase es que los alumnos analicen críticamente los recursos que han encontrado sobre un tema concreto y practiquen colaborativamente esta competencia.

Si queréis algunas pistas sobre indicadores podéis consultar este enlace:


Pero la lista de indicadores se puede construir en clase también a partir de una investigación previa.

Un vídeo que me ha parecido interesante sobre pensamiento crítico de educarchile.




GESTIÓN DE MIS FUENTES. ORDEN EN EL CAOS

Este “tener criterio propio” es fundamental. Se consigue con la práctica y es directamente proporcional al interés y la motivación que tengas. Si te apasiona algo, te convertirás en un experto “buscador de tesoros”, los coleccionarás y posiblemente compartirás con otros que tengan tu misma pasión.


Cuando “coleccionamos” tenemos que tener cierto orden.  Y aquí empiezan a ser imprescindibles algunas herramientas.










En clase:

Algunas ideas para ayudar a los estudiantes a gestionar la información:

1. Proponer que generen en Feedly una lista de blogs y páginas web sobre algo que les apasione: música, recetas de cocina, cine, deporte, personas...

2a. Generar un Scoop.it con los enlaces que vayan encontrando sobre este tema y que les parezcan interesantes. Deben etiquetarlos y comentarlos brevemente.

O también

2b. Incluir en Diigo los enlaces convenientemente etiquetados.

Hay muchas otras herramientas, infinitas posibilidades... ¿Has encontrado tú cómo gestionar personalmente la información?

Este artículo, con algunas variaciones, lo publiqué en el blog porfolio del  curso EduPLEmooc.


Sobre curación de contenidos


Siempre que he hablado o escrito sobre “curación de contenidos” empiezo explicando el origen del término que se corresponde en inglés con nuestro “comisario” en el mundo de las exposiciones de arte. Es el experto que selecciona las obras y tiene las claves para dar un contexto al material que se va a exponer.

Pero hoy, documentándome para trabajar en la infografía que reproduce el artículo, he encontrado una cita de Steven Rosenbaum que me ha parecido perfecta y creo que da mucho significado a un término muy discutido: “La cura para el exceso de información es la curaduría coherente”. Y el mismo Rosenbaum enuncia, como primera de sus "leyes de la curación de contenidos":

"La gente no quiere más contenido, quieren menos. 
Estamos abrumados de datos en bruto, sin filtrar, sin contexto. "


Para entender la importancia de la curación de contenidos he querido resumir en una infografía algunos aspectos que me parecen relevantes resumidos siempre en 4 claves.



¿Qué tengo que hacer para convertirme en "curador"?

En resumen y simplificando algunos modelos más complejos creo que estos son los cuatro ejes del trabajo de curador:

Buscar y encontrar información sobre un tópico o tema. 

Filtrar. es decir, tener el criterio para identificar contenido relevante, organizarlo y agregarlo.

Aportar valor, ser capaz de añadir tu propio conocimiento de diferentes formas: resumiendo, traduciendo, elaborando y mezclando contenido, valorando y dando tu opinión.

Compartir este conocimiento filtrado y "ampliado" entre una comunidad que sigue y aprecia tus aportaciones.

¿Qué tengo que saber hacer? ¿Qué habilidades debo desarrollar?

Lo primero es tu "expertise" o conocimiento sobre el tópico o tema, pero también el  interés en ser un experto, desarrollarte y crecer.

Además tendrás que tener o adquirir la capacidad de analizar, sintetizar y pensar críticamente sobre ese tema. 

En tercer lugar, implantar una metodología de trabajo propia que te permita organizar, agregar, clasificar y etiquetar el contenido. Esta metodología debe funcionar en la práctica y convertir el proceso en algo fluido y continuo.

Por último, debes desarrollar habilidades de comunicación y relación porque tienes que "crear comunidad", saber compartir y difundir tu trabajo.

¿Cuáles son los propósitos de la curación de contenidos?

También he identificado cuatro objetivos de un curador. Posiblemente la prioridad o el orden variará en función de las circunstancias pero creo que son comunes a la mayoría.

Aprender, aumentar tus conocimientos, mantenerte actualizado. Este es un motivo intrínseco al proceso. Dedicarás tiempo, leerás, escribirás... y aprenderás. Ser curador supone establecer una "rutina de aprendizaje" a largo plazo.

Interacción. Cuando te apasiona un tema necesitas relacionarte e interactuar con otros que tienen tu mismo interés. El intercambio de experiencias, conocimientos y opiniones suele ser un propósito en sí mismo. 

Ser un referente. No es vanidad, aunque también puede haber algo de eso. Cuando eres un referente hay más interacción, más intercambio de conocimiento, acceso a personas más expertas, mayor aprendizaje.

Enseñar. Cuando tu profesión es la enseñanza, la formación, la curación de contenidos es una potente herramienta en el proceso. Integrar a tus alumnos como parte de la comunidad es multiplicar las oportunidades de aprendizaje de todos.

Y esto me lleva al siguiente punto,,, 

Comunidad Educativa y Curación de Contenidos

Destaco también 4 focos que hacen que la curación de contenidos sea algo muy atractivo para profesores y alumnos.

La actualización del conocimiento, ir más allá de lo escrito en los libros de texto, tener la última información sobre el tema que queramos enseñar y aprender.

La oportunidad de compartir e interactuar con otros alumnos y profesores interesados en el tema, conocer sus buenas prácticas y sus casos de éxito. Aprender con ellos y de ellos.

El desarrollo de las competencias digitales. Incluir un modelo de curación en tu comunidad educativa significa que practicas y desarrollas esas competencias tan necesarias en nuestro contexto para sacar el máximo partido al conocimiento en red.

Y, por último, la comunidad docente "aprende a aprender" de otra manera, con autonomía y en colaboración. Y quien aprende esto tiene mucho asegurado para un futuro que exigirá de todos que sigamos siempre aprendiendo, investigando y conociendo. 

Las herramientas

He incluido en la infografía cuatro de las herramientas que utilizo siempre como "curadora" de contenidos. 

Para buscar y encontrar la información relevante: feedly Pero también Google, Wikipedia, Zite, Flipboard

Para gestionar, clasificar, filtrar la información: Scoop.it. Pero también mis carpetas, dropbox, Google Drive...

Para crear y generar contenido: he seleccionado blogger porque es la que utilizo para contenido más elaborado y propio. Pero también Canvas, PowerPoint, Google Drive. YouTube, SlideShare... 

Para compartir: Twitter donde creo que está "mi comunidad". Pero también Pinterest, Linkedin, Google+...

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Yo y la curación de contenidos:

El contenido curado por mi en mi Soop.it A P R E N D I Z A J E : 

Mi blog: R E F L E X I O N E S   D E  A P R E N D I Z A J E :
http://martatoran.blogspot.com

Mis enlaces "curados" sobre C U R A C I Ó N  D E  C O N T E N I D O S :

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Artículos interesantes:

Manifesto For The Content Curator: The Next Big Social Media Job Of The Future ? ROHIT BHARGAVA

Diferencias entre content curator y documentalista José Manuel Sánchez

El content curator o el profesional de la desinfoxicación de Julián Marquina

Why do you curate? The 3 intents of curation and how they create value Ross Dawson.

The Seek > Sense > Share Framework- Harold Jarche"


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SOBRE INFOGRAFÍAS...

La infografía está realizada con Canva, una herramienta que está en beta y es gratuita http://www.canva.com

Hacer una infografía supone analizar, sintetizar y trabajar la información con un objetivo "pedagógico", en este caso. Intentar "captar la atención" de los lectores  y ayudarles a recordar y asimilar.

Es una herramienta para enseñar y también para aprender. 

Porque una imagen... vale más que mil palabras.

Este artículo lo publiqué en Mi portfolio EduPLEMooc como parte de las actividades del curso

El futuro del eLearning corporativo y otra vuelta a “las tres bolas”

El otro día hice “arqueología web” y recuperé un documento que se publicó y difundió en el año 2000. Se trata de “Corporate eLearning. Exploring a new frontier” WR Hambretch & Co un minucioso análisis del mercado americano del eLearning corporativo cuando se iniciaba el siglo XXI. Recomiendo su “re-lectura”, a mí me ha resultado muy interesante y me ha hecho reflexionar sobre cuál ha sido realmente la evolución en estos primeros 13 años.

En el año 2000 acababa de aparecer Google (1998) y todavía no existían la Wikipedia (2001), Facebook (2006) o Twitter (2007). Las competencias informáticas y digitales de las personas a las que se dirigía la formación corporativa eran mucho menores que ahora. Sin embargo, la descripción de las 9 características de una solución e-learning completa tiene una vigencia total. ¿Cómo es posible que hayamos avanzado tan despacio? ¿Hemos retrocedido?

El documento analizaba los tres grandes segmentos del mercado: Contenidos, Servicio y Tecnología y utilizaba un gráfico en el que distribuía a los proveedores de eLearning. A partir de ese momento, muchas de las empresas utilizaron el gráfico para explicar su posicionamiento en el mercado. Era también muy útil para entender qué era el eLearning por lo que, aunque ya no están de moda “las tres bolas”, yo las sigo utilizando muchas veces como punto de arranque de un trabajo de consultoría, una jornada de difusión o formación, una oferta. Por eso me van a servir ahora para reflexionar sobre algunas tendencias relacionadas con el futuro de la formación en el trabajo.


Creo que todo parece confluir en que cobre cada vez más fuerza la formación autogestionada, la cultura del compartir y la gestión del conocimiento personal. Y esto es así por la conjunción de dos circunstancias: en primer lugar, cada vez tenemos más competencias para encontrar el conocimiento, la solución a nuestros problemas cotidianos en el trabajo, sin necesidad de asistir a un curso y, en segundo lugar, el conocimiento fluye y está disponible y accesible como nunca antes lo había estado.

La clave de los departamentos de formación o recursos humanos de las empresas será proporcionar soluciones sencillas, casi “trasparentes”, para que las personas encuentren ellas mismas las respuestas. Diseñar una arquitectura de Contenidos, Servicios y Tecnología que facilite esto, será asegurar gran parte del éxito de una organización.

He intentado plasmar esto en un cuadro donde diferencio entre esa “formación autogestionada” y el eLearning más tradicional, los cursos impartidos y gestionados como parte del “catálogo de formación”.
 

Sólo algunos comentarios al primer bloque del cuadro, el de la autoformación:

  • Las personas deben ser capaces de “construir” su propio Entorno Personal de Aprendizaje: recopilar las fuentes de información/formación, identificar los expertos internos y externos, clasificar, aportar valor y compartir. Para ello, tienen que ser “competentes digitales” y encontrar en la organización el soporte y las herramientas necesarias.
  • El contenido externo e interno que “se consume” en la formación autogestionada puede ser muy variado y tener distintos formatos… Pero, de manera general, se trata de recursos formativos cortos, sencillos, generados en muchas ocasiones por los propios usuarios. Son las buenas prácticas, las guías o instrucciones en el trabajo, los enlaces a actualizaciones, el “trabajo narrado” (una entrevista, una grabación, una captura de pantallas…).
  • Los servicios asociados a la formación autogestionada difieren de los tradicionales ejercidos por formadores o tutores. Además del soporte para que el usuario sea cada vez más autónomo, se trata de fomentar que el conocimiento fluya y se comparta. Por eso la organización se convierte en una “comunidad de aprendizaje” que tiene que ser atendida con mayor o menor autonomía por sus propios integrantes. La curación de contenidos, la gamificación, la dinamización y el soporte se convierten en servicios clave.
  • La tecnología no tienen por qué ser muy complicada. De hecho, cuanto más se complique menos se utilizará. Habrá que diseñar en cada caso un modelo tecnológico que aproveche lo más posible herramientas y tecnología sencilla, que ya estamos utilizando en nuestra vida personal para comunicarnos y aprender.


Por último, la formación estructurada se mantendrá como una formación asociada a una estrategia de acogida, desarrollo de carrera profesional o movilidad. También este modelo deberá experimentar una evolución y adaptarse a otro escenario y a otros actores.

Porque desde el año 2000 han pasado, nos han pasado, muchas cosas…

La pasión por enseñar


Un tweet de @Edumorfosis me ha permitido ver el vídeo de Jeff Bliss, un estudiante de secundaria americano. Fue grabado con el móvil por un compañero y reproduce lo que Jeff dice a su profesora de Historia mientras se dirige a la puerta, pues ha sido expulsado. Básicamente le reclama más implicación, más conexión con los alumnos, que “toque su corazón” y les haga emocionarse.





Me he acordado de otro vídeo en el que el protagonista es un profesor que explica cómo enseñó a sus alumnos de Michigan el acelerador de partículas del CERN a través de las gafas de Google. Al presentarse, Andrew Vanden Heuvel, define su trayectoria vital: “encontré mi pasión en enseñar”. Y se nota.




Los dos vídeos tratan de lo mismo, del inmenso valor que tiene la implicación de los profesores en el aprendizaje.

Se puede enseñar Historia desde la emoción, seguro. Y las gafas de Google son geniales, pero no son lo más importante.